Encuestas vs Resultado: El contraste de los simulacros en la primera vuelta

Encuestas vs Resultado: El contraste de los simulacros en la primera vuelta

Las elecciones del 12 de abril de 2026 han dejado una lección innegable sobre la volatilidad del electorado, con el 90.098% de las actas contabilizadas por la ONPE. Con un 16.951% de los votos, Keiko Fujimori ocupó la primera posición; Roberto Sánchez logró el segundo lugar con un sorprendente 11.985%. Sin embargo, al comparar esta situación con los más recientes simulacros confidenciales que se llevaron a cabo durante el silencio electoral, se observa un panorama bastante distinto. Las encuestadoras de gran tamaño fueron capaces de calcular con alta exactitud a la ganadora de la primera vuelta, pero presentaron un desfase evidente al no estimar correctamente el crecimiento de último momento que determinó el segundo lugar para el balotaje.

Simulacros de Datum e Ipsos frente a la realidad

Si uno revisa los simulacros confidenciales de los principales conglomerados mediáticos, la distancia entre lo que se proyectaba y el resultado final resulta bastante evidente. Datum Internacional, en su estudio con fecha de campo del 10 de abril, realizado por encargo del Grupo El Comercio y América Televisión, reportó a Fujimori con un 17.7% de votos válidos, pero otorgaba a Sánchez un lejano 7.1%. Una tendencia casi idéntica reportó Ipsos Perú el 11 de abril, en alianza con Perú 21 y Latina Televisión, afinando la punta con un 16.7% para Fuerza Popular, pero dejando a Juntos por el Perú con apenas un 8.9%. Estas proyecciones evidencian que, aunque las metodologías son exactas para medir liderazgos consolidados, no lograron capturar el rápido cambio de votos en las últimas 48 horas.

CPI y el mercado radial

Este fenómeno de medición diferida se hace aún más evidente al analizar los datos oficiales de CPI, firma que habitualmente abastece de encuestas a corporaciones radiales masivas como RPP o Exitosa. En su informe confidencial, con fechas de campo del 10 y 11 de abril de 2026, CPI proyectó la intención de voto válido ubicando a Keiko Fujimori con un certero 17.5%. Sin embargo, en el caso de Roberto Sánchez el subregistro fue crítico: le otorgó un 6.9% de los votos válidos, posicionándolo muy por debajo de figuras como Ricardo Belmont (14.3%) o Rafael López Aliaga (12.5%). Este simulacro reafirma que la fotografía previa al domingo electoral se congeló sin lograr detectar hacia dónde migraría el electorado indeciso al momento de estar frente a la cédula.

El informe del IEP frente al silencio electoral

El Instituto de Estudios Peruanos (IEP), cuyos estudios de opinión pública son financiados y publicados en exclusiva por el Grupo La República, se enfrentó a esta misma barrera estructural de la recta final. Al igual que el resto de firmas del mercado, incluyendo los encargos que suele hacer CIT para el Diario Expreso y Willax, las mediciones del IEP previas a los comicios presentaban a un Roberto Sánchez aún fuera de la zona estadística de disputa directa. Que toda la industria compartiera este mismo panorama diferido confirma dos cosas: primero, el «apagón estadístico» de la última semana sigue siendo un enigma de la política peruana, y segundo, que medir los cambios de última hora en el «Perú profundo» y las regiones sigue siendo el gran punto ciego logístico de los sondeos nacionales.

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