El fenómeno Jorge Nieto en Arequipa: cómo ganó la región sin conquistar las provincias

El fenómeno Jorge Nieto en Arequipa: cómo ganó la región sin conquistar las provincias

Las Elecciones Generales de 2026 en Arequipa dejaron un escenario electoral marcado por profundas diferencias territoriales dentro de la propia región donde el resultado de Jorge Nieto representa, probablemente, uno de los fenómenos electorales más particulares de la primera vuelta. Aunque logró imponerse a nivel regional con 18.6% de los votos, únicamente ganó en la provincia de Arequipa, mientras que en gran parte del interior fue superado por Roberto Sánchez e, incluso, quedó relegado al tercer, cuarto y hasta quinto lugar en algunas provincias. Más que un triunfo territorial amplio, lo ocurrido parece responder a una concentración muy fuerte del voto urbano en la capital regional, la provincia con mayor densidad poblacional y peso electoral de toda la región. En la provincia de Arequipa, Jorge Nieto alcanzó 20.68%, pero obtuvo resultados inferiores en zonas como La Unión (5.79%), Caravelí (6.22%) y Caylloma (9.54%). Este comportamiento podría sugerir que la candidatura de Nieto conectó principalmente con un elector urbano, institucionalista y más cercano al debate político nacional, mientras que tuvo mayores dificultades para conectar con electorados provinciales donde predominan otras prioridades económicas y sociales.

Uno de los factores que posiblemente explica el desempeño de Jorge Nieto es el fuerte componente identitario que tuvo su candidatura en la provincia capital. El candidato no solo nació en Arequipa, sino que durante la campaña reforzó constantemente una imagen vinculada al sentimiento arequipeño, la institucionalidad y la experiencia pública, por lo que, en sectores urbanos de Arequipa, probablemente, generó cercanía con un electorado que históricamente ha mostrado interés por perfiles técnicos y discursos asociados a gobernabilidad. Además, la capital regional concentra universidades, profesionales, clases medias y sectores con mayor acceso a información política y mediática que son espacios donde las candidaturas moderadas suelen tener mejores condiciones de crecimiento. Sin embargo, esa misma narrativa parece no haber tenido el mismo impacto en provincias donde las preocupaciones cotidianas están más relacionadas con empleo, informalidad, economías extractivas, economías de subsistencia y abandono estatal. El resultado sugiere que Jorge Nieto logró consolidar un “voto de ciudad”, pero no necesariamente construir una representación territorial regional sólida. En otras palabras, ganó el principal centro urbano, pero no logró transformar esa ventaja en una adhesión provincial extendida.

Otro elemento importante que posiblemente incidió en este comportamiento electoral fue la percepción política alrededor del REINFO y la minería informal en una de las regiones que concentró un gran número de mineros excluidos en el año 2025 del famoso registro. Durante la campaña, Jorge Nieto mantuvo una posición relativamente moderada sobre el tema donde no respaldó discursos radicales de eliminación inmediata del REINFO, pero tampoco asumió una postura cercana a las demandas de ampliación defendidas por sectores de la minería informal y artesanal. En distintas entrevistas, el candidato sostuvo que el problema debía enfrentarse mediante consensos y una nueva regulación para la pequeña minería, evitando escenarios de confrontación directa entre el Estado y miles de mineros informales. No obstante, políticamente parece haber quedado asociado a una idea de formalización, regulación y fortalecimiento institucional, por lo que, este aspecto podría ayudar a explicar sus dificultades electorales en provincias como Caravelí, Condesuyos o Camaná, donde la minería informal y artesanal forma parte importante de la dinámica económica local. En esos territorios, probablemente, el electorado priorizó la candidatura percibida como más cercana a la defensa de sus intereses económicos.

En contraste, Roberto Sánchez parece haber construido una conexión territorial mucho más eficiente en el interior regional. Aunque no ganó el agregado total de votos en Arequipa, sí consiguió imponerse en la mayoría de provincias gracias a un voto más disperso territorialmente, más conectado con demandas periféricas y la imagen de Pedro Castillo. El candidato de Juntos por el Perú obtuvo resultados importantes en Condesuyos (33.93%), La Unión (33.36%), Caylloma (23.99%) y Caravelí (22.65%), territorios donde además Pedro Castillo había logrado altos porcentajes en las elecciones de 2021. Esto podría indicar que parte del voto provincial mantuvo identificación con discursos antisistema, representación popular y rechazo al establishment político limeño. Durante la campaña, Sánchez utilizó activamente la imagen de Castillo y recibió públicamente su respaldo, lo cual fortaleció una transferencia simbólica del voto castillista en varias provincias arequipeñas. Más que un apoyo estrictamente partidario, parte del electorado parece haber encontrado en Sánchez una continuidad política y emocional del discurso de Pedro Castillo, especialmente en sectores rurales y populares que aún mantienen identificación con el exmandatario.

Otro factor diferenciador fue la postura de Sánchez con respecto a la ampliación del REINFO y la Ley MAPE no solo en su etapa como candidato a la presidencia, sino como actual congresista de la República donde incentivó las ampliaciones del actual registro. Su postura favorable ante estos temas muy sensibles en provincias del sur fue un detonante positivo para un comportamiento electoral positivo del electorado provincial de Arequipa, puesto que fue un actor más cercano a sus intereses económicos y sociales. En provincias como Caravelí, Condesuyos, Camaná y parte de Caylloma, donde la minería artesanal e informal forma parte importante de la economía local, las discusiones sobre el REINFO no son entendidas únicamente como debates regulatorios, sino también como asuntos vinculados al empleo y subsistencia familiar. Este escenario contrasta con la posición de Jorge Nieto, quien mantuvo una postura más institucional y orientada hacia consensos regulatorios y fortalecimiento del orden estatal. Aunque el candidato del Buen Gobierno evitó discursos de confrontación directa contra los pequeños mineros, políticamente parece haber quedado más asociado a formalización, regulación y presencia estatal que obtuvo mejor recepción en el electorado urbano de la provincia de Arequipa y otras zonas, pero no en escenarios con economía informal y demandas periféricas.

De cara a la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, el comportamiento del votante de Jorge Nieto aparece como uno de los factores más relevantes en Arequipa. Sin embargo, ese electorado no parece ser homogéneo porque dentro del voto de Nieto conviven sectores urbanos moderados, profesionales, empresarios, votantes institucionalistas y también grupos históricamente críticos del fujimorismo. Por ello, una transferencia automática hacia Keiko Fujimori no necesariamente está garantizada aunque parte de ese electorado podría inclinarse hacia Fujimori buscando una estabilidad económica y gobernabilidad frente al avance de una candidatura asociada al castillismo. También existe la posibilidad de que sectores antifujimoristas opten por el voto en blanco, viciado o incluso una abstención parcial. Mientras que Roberto Sánchez buscará consolidar el voto rural de las provincias de Arequipa apelando, nuevamente, a la imagen de Pedro Castillo y la representación del “Perú profundo”. En consecuencia, Arequipa podría convertirse en un escenario decisivo en la segunda vuelta presidencial donde los votantes de Jorge Nieto serán trascendentales.

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